Perseverancia artificial
Ha pasado una semana desde que tuve ese encuentro racional conmigo mismo, y las ideas principales siguen rondando mi mente como punto de apoyo, sin embargo encuentro obvias dificultades, los vicios de mis hábitos anteriores, y parece que mi nueva visión, al parecer, un poco mas amplia, provoca justamente un desentendido con mi realidad escolar, pareciera que necesitaba una excusa para justificar mi mediocridad escolar, pero no, asi no son las cosas, mi holgazaneria no es producto de una resolución racional, sino de consecuencia de mis malos hábitos llevados acabo durante etapas anteriores, por lo que otra duda acecha, ¿Como puedo deshacerme de ellos?, la respuesta para cualquier persona seria simple, simplemente hazlo, ¡Vaya!, ójala fuera tan simple pero asi no son las cosas, algunas personas tienen como virtud principal la perseverancia y encontrar una motivación para mejorar sus hábitos es un acto natural, pero lamentablemente las virtudes son propias de la esencia del caracter, por lo que tratar de asumirlas seria una perdidá de tiempo, provocando en otras personas con un balance de virtudes distinta a seguir una metodología fija.
Con el objetivo bien fijo, nos planteamos metas, y con ella un sinfin de circunstancias para llevarla a cabo nos provocan emociones, pero al momento de especificar a la razon como herramienta para guiar todas nuestras decisiones, nos encontramos con una interesante contradicción, como podemos utilizar la razón en el alcance de nuestros objetivos sin prescindir de las emociones y sus consecuencias, generalmente se decide la razón sobre la emoción, aunque nunca se es posible de olvidar las emociones, este punto que pareciera ser negativo, se vuelve en un aspecto con beneficios que si se trabaja, resultarian en un trabajo racional sumamente eficiente. Bajo estos pensamientos es posible concluir que el control de emociones sobre los motivos, pueden ayudar a alcanzar mis objetivos, es decir, aquellas emociones que consideraba con la dirección adecuada me llevarian a realizar acciones adecuadas.
Finalmente decidi que el trabajo sobre mis emociones es fundamental, que su correcta dirección sin olvidar su racionalización, me ayudarian para crear motivaciones, buscando generar un cambio de hábitos y de esa forma llevar de forma eficaz mis metas y tomar mejores decisiones.
Ha pasado una semana desde que tuve ese encuentro racional conmigo mismo, y las ideas principales siguen rondando mi mente como punto de apoyo, sin embargo encuentro obvias dificultades, los vicios de mis hábitos anteriores, y parece que mi nueva visión, al parecer, un poco mas amplia, provoca justamente un desentendido con mi realidad escolar, pareciera que necesitaba una excusa para justificar mi mediocridad escolar, pero no, asi no son las cosas, mi holgazaneria no es producto de una resolución racional, sino de consecuencia de mis malos hábitos llevados acabo durante etapas anteriores, por lo que otra duda acecha, ¿Como puedo deshacerme de ellos?, la respuesta para cualquier persona seria simple, simplemente hazlo, ¡Vaya!, ójala fuera tan simple pero asi no son las cosas, algunas personas tienen como virtud principal la perseverancia y encontrar una motivación para mejorar sus hábitos es un acto natural, pero lamentablemente las virtudes son propias de la esencia del caracter, por lo que tratar de asumirlas seria una perdidá de tiempo, provocando en otras personas con un balance de virtudes distinta a seguir una metodología fija.
Con el objetivo bien fijo, nos planteamos metas, y con ella un sinfin de circunstancias para llevarla a cabo nos provocan emociones, pero al momento de especificar a la razon como herramienta para guiar todas nuestras decisiones, nos encontramos con una interesante contradicción, como podemos utilizar la razón en el alcance de nuestros objetivos sin prescindir de las emociones y sus consecuencias, generalmente se decide la razón sobre la emoción, aunque nunca se es posible de olvidar las emociones, este punto que pareciera ser negativo, se vuelve en un aspecto con beneficios que si se trabaja, resultarian en un trabajo racional sumamente eficiente. Bajo estos pensamientos es posible concluir que el control de emociones sobre los motivos, pueden ayudar a alcanzar mis objetivos, es decir, aquellas emociones que consideraba con la dirección adecuada me llevarian a realizar acciones adecuadas.
Finalmente decidi que el trabajo sobre mis emociones es fundamental, que su correcta dirección sin olvidar su racionalización, me ayudarian para crear motivaciones, buscando generar un cambio de hábitos y de esa forma llevar de forma eficaz mis metas y tomar mejores decisiones.